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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" version="2.0"><channel><atom:link rel="hub" href="http://tumblr.superfeedr.com/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"/><description></description><title>Do you feel me?</title><generator>Tumblr (3.0; @emancipateyourselves)</generator><link>http://emancipateyourselves.tumblr.com/</link><item><title>Ninja</title><description>&lt;p id="internal-source-marker_0.03549828986427106"&gt;&lt;span&gt;Lo que te hace mejorar tu vida es volver de todo con información, de cada experiencia, por más fea que sea. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Las pérdidas te hacen entender las pérdidas y poder aportar en las pérdidas de otros, y saber cómo actuar, o cómo hacer un poco menos choto algo re choto. Existe una cara de velorio, que es una cara que no dice nada, que no es genuina, que ponemos todos y es una cara de te acompaño en el sentimiento, en el dolor y no me rio, ni expreso nada, porque estoy acá soportando tu dolor con vos. También es cierto que la cabeza de esa persona que pone cara de situación está pensando en cosas simples y divertidas, que hacen del momento algo más soportable.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Cuando perdí a alguien tuve que aprender a tener el protagonismo en la ceremonia, a escuchar las mismas palabras y frases que usamos todos, y no es culpa de todos, porque nadie sabe bien qué hacer, qué decir, cómo sobrevivir. El que se va, se va y a nosotros nos queda el ejercicio de sobrevivir, que ya es algo bastante difícil. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Ayer hice una misión ninja, me subí a un taxi y me fui al velorio de la mamá de un amigo que no veo mucho pero le tengo cariño, le sigo la obra. Sabía que iba a haber mucha gente abrazandolo, diciéndole que lo sentían y que podían contar con ellos todo lo que él quiera. Pero yo quería estar ahí, porque era parte fundamental para mi hacerle saber que yo estaba ahí. Me hice lugar entre muchas personas y lo abracé, le dije que había pensado mucho en él y que ahora lo único que él podía hacer era ser fuerte. Se le llenaron los ojos de lagrimas y apretó fuerte el abrazo. Nos soltamos y siguió abrazando en forma sistemática  a todos los que querían acompañarlo. Yo estaba con mi hermano que me dijo, bueno vayámonos. La misión ninja estaba hecha. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Cuando se murió mi papá, Lisandro mi amigo me dijo, enterraste a tu viejo como un hombre, y sentí eso mismo, una frase de alivio y comprensión, genuina y sentida. &lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span id="internal-source-marker_0.39542240023124775"&gt;Ningun drama es insuperable, esa es la que me digo y voy para adelante, porque no te queda otra que ir para adelante. También aprendí que nos volvemos autómatas de cualquier situación, y repetimos esquemas, hasta en el dolor más extremo, y aprendí que pensar mucho en alguien cuando está sufriendo alcanza como para hacerle un poco menos jodido el rato, y que el desafío es ser genuino.&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;</description><link>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/48288718568</link><guid>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/48288718568</guid><pubDate>Thu, 18 Apr 2013 13:49:00 -0400</pubDate></item><item><title>PROFILAXIS </title><description>&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;span&gt;A mi viejo, que lo extraño y lo voy a extrañar. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;-¿Respira?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;-No sé, fijate, como en la tele, tocale al costado, en el cuello.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;-Pero ¿para qué están todas las máquinas esas?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;-No sé, capaz se durmió.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;-No, no, es claro, ya está, me parece que no respira más.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Llamé al médico, hicimos el protocolo, pusieron fecha y hora de defunción, empezamos los trámites. &lt;/span&gt;&lt;span&gt;Yo había viajado con un bolso chico, con poco abrigo, me había olvidado que ahí a la noche hacía siempre frío, me había olvidado de eso y de que el viento que existe en esa zona te juega psíquicamente, te exaspera, te va gastando y si no estas zen, es probable que reacciones mal tirando a jodido.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Se lo llevaron en un ambulancia, &lt;/span&gt;&lt;span&gt;mmm raro&lt;/span&gt;&lt;span&gt;, pensé, porque no hacía falta ni celeridad ni sirenas, o sirenas sí, pero las que encantan a los piratas y hacen que estos se tiren al agua a buscarlas, de esas que me contaba mi abuelo, que era marino y me decía que cuando pasaban por ciertas islas estaba el mito del ruido de las sirenas. A pesar de que la situación exigía solemnidad a mí me costaba concentrarme, me cuesta, en general, hago repaso del diagnóstico del ADD y supongo que lo tengo, bah, estoy seguro, pasa que no tengo el esquema prolijo como para tomar una pastilla. Mientras pensaba en esto, se lo llevaron.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Nos quedamos solos en el cuarto, mi hermano y yo, la mujer del muerto se largó a llorar y pasó a buscarla su familia para consolarla y se la llevaron, nosotros no teníamos ni medio vínculo como para decirle nada, pero nada, entonces nos pusimos en expeditivos. No teníamos pensado si lo íbamos a cremar o si sólo lo íbamos a enterrar en el cementerio municipal, que no íbamos a visitar nunca. Por ende fue claro, se venían las cenizas, homenaje cero, como a nosotros nos quedaba cómodo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Sonó el teléfono fijo, atendió mi hermano, sí, dijo primero, ahá después, terminó con un gracias y cortó. Me dijo que era una voz rara, de alguien que fumó mucho, el hombre ni se había presentado, dijo hola y dijo, &lt;/span&gt;&lt;span&gt;¿pasó?&lt;/span&gt;&lt;span&gt;. Sí, le contestó mi hermano, el hombre dijo &lt;/span&gt;&lt;span&gt;en fin, es el ciclo, es indiscutido&lt;/span&gt;&lt;span&gt;, hizo la genuflexia de ofrecer sus servicios. Quizás ese hombre continuó su tarde con más tabaco negro y algo de tomar, hice la extensión del Excel solo por su voz, que había escuchado mi hermano. En seguida pensamos que era un amigo del café.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;A mi hermano no lo veía hacía cinco años, pero el diálogo era el mismo que antes: básico y operativo. Justo lo que necesitábamos para hacer de una situación que usualmente exige duelo, algo más práctico. Queríamos pasar de página porque ya no estábamos ahí hace rato. A mí no me interesaba revolver, ni nostalgia, ni infancia ni nada. Me interesaba saber qué me tocaba, qué me iba a quedar, qué me iba a servir. Tenía que volver a Buenos Aires en un par de días, y necesitaba plata, hace mucho que necesitaba plata. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;¿Te molesta si me tiro a dormir un rato? No estoy para levantar ni revisar nada, lo podemos hacer más tarde, yo me quedo dos días más&lt;/em&gt;&lt;span&gt;. Mi hemano me contestó que no, y se fue a pasear a los perros&lt;/span&gt;&lt;span&gt; &lt;/span&gt;&lt;span&gt;al mar. Se llevó los perros, que ni se inmutaron por la muerte de su dueño, actuaban como si nada, y claro, son perros, no entiendo por qué les imprimimos ese corte perceptivo, como si pudieran ser diputados.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Me dormí sobre el colchón de un cuarto que no estaba en uso, no tenía sábanas, solo un acolchado lleno de polvo con olor a naftalina, respiré ese olor y me pareció hermoso, me dormí vestido, agotado. &lt;/span&gt;&lt;span&gt;Me despertó mi celular, me estaba llamando Valeria, pero no la atendí, no la quería hacer partícipe, porque en realidad estaba planeando no volver al departamento que compartíamos, me parecía un buen mensaje dejarla afuera de esto, porque iba a estar afuera de otras cosas. Pasamos de ser pareja a ser roomates, con mañas, nos medíamos y no nos soportábamos. Yo ya había sacado la cuenta de lo que perdía, el mes de deposito, y si no se volvía loca podía recuperar mis abrigos de invierno que estaban en un placard. Me anoté en el antebrazo, nunca más convivir con alguien que no soportás, agendátelo, me dije eso, agendátelo, repetí. Me molestaba un poco saber que la mayoría de mis fobias no iban a estar a la altura de la raza humana para compartir el resto de mi existencia. Una angustia corta. Apagué el celular y lo dejé tirado en el cuarto&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Había dormido tres horas de siesta, no había soñado, no, sinceramente no lo recordaba, que es lo mismo que no soñar. Mi hermano no había vuelto con los perros y ya se estaba haciendo de noche, qué frío debe tener, qué pelotudo, pensé. Hice café y el viento sonaba igual, como si alguien estuviese graduando perfectamente la sonoridad. La cafetera tenía como dos mil años, y tuve que ejecutar diferentes gestos para que ande, me acordé de lo miserable que era el muerto con la tecnología ¿cuánto te sale una cafetera nueva? Nada, dos mangos, pero hay personas que no se dan cuenta del precio de la comodidad y resisten estos aparatos que tienen menos vida útil que el amor, que es de más o menos seis meses, todo lo otro que le sigue es algo parecido, pero no es amor. El problema de la estupidez es que el único antídoto es aprender a convivirla, yo quería un café, no quería amargarme.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Mi hermano llegó con los perros, se había ido con poco abrigo y volvió mojado, se había metido al mar con los perros, entró a la casa y no dijo nada, le dije que había café, no contestó, los perros también estaban mojados, él respiraba agitado y estaba un poco pálido, se había ausentado como cuatro horas, los perros parecían cansados, hacía mucho frío ya. Se sirvió café y también puteó a la cafetera, en un gesto idéntico.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;El muerto había empezado una guerra fría contra las palomas, y la había perdido. Me dijo mi hermano que lo ayude, que en el techo había una serie de tácticas y estrategias para combatirlas. Me dijo que ya había sacado del techo un alambre de púa que habían puesto para que las palomas se sintieran amenazadas y no anidaran en el techo, pero lo único que había logrado era estandarizarle el espacio que separaban las púas. Me pidió mi hermano que lo ayude porque del techo salía un palo de ocho metros, de donde colgaba un muñeco de un hombre, tamaño real, como un espantapájaros, pero mucho más verosímil es sus facciones. Estaba muy alto, supusimos que era para las palomas. Estaba a siete metros de altura de un techo que ya estaba a quince. Como un hombre que había elegido colgarse en lo más alto, como un mensaje. Cómo lo habrá puesto, pensamos, hacía años que estaba muy débil de salud, eso lo sabíamos, esos mensaje me llegaban, de parte de él, o de su madre, que el muerto estaba pidiendo pista, como para que vayamos a verlo o retomemos el vínculo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Mi hermano y el muerto son de las personas que tienen la inteligencia concreta, su relación con los materiales es innata, puede resolver complejos sobre elementos que existen en sus manos, con herramientas, los veía disfrutar de eso, del silencio de la técnica. Es una inteligencia que se diferencia de la abstracta, de la que me considero usuario. La inteligencia abstracta es esa capaz de construir algo sin necesitar de los elementos concretos, poder vivir de la industria de lo simbólico. La inteligencia abstracta es un poco más compleja que la concreta, pero también es más inútil. Ya había sentido yo una distancia emocional con el muerto, no había podido reproducir la técnica de los elementos para resolver complejos, mi inteligencia concreta fue es y va a ser siempre mínima. De desafíos chicos, con muchas frustraciones y llena de dependencia. Algo así como una gran alegoría a la emotividad de uno que está herido. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Mi hermano dirigía la empresa que consistía en dejar la casa arreglada para venderla, y a la vez esa dirección la ejecutaba con un silencio semi vacío, que era el que estábamos dispuestos a usar para soportar eso. Si yo me ausentaba él ya estaba en funciones, operando, resolviendo. Nos fuimos encontrando cosas que fue poniendo el muerto para solucionar cosas, y todas, pero todas, eran soluciones paliativas, como una metáfora de su enfermedad, aunque muchos arreglos eran de antes de que empiece esa enfermedad. Nos interesaba dejar arreglada la casa porque en cuanto la mujer aceptara el duelo se iba a tener que ir, y nosotros la íbamos a vender en seguida, de eso no teníamos dudas, aunque no estuviese dicho, pero era un deseo compartido, de esos que ni siquiera se expresan. Por algo habíamos decidido no volver ahí, casi con disciplina. Esa casa era, sin los arreglos precarizados, una indemnización, que como tal, nunca estaba a la altura, porque algo es claro, las indemnizaciones no las decide el perjudicado, quien se pone el precio y se valora: las horas dolor, expresadas en un número.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Cuando encontramos los cuchillos que guardaba el muerto nos pusimos de acuerdo rápido sobre quién se quedaba con cada uno. Los cuchillos eran un bien interminable, representativo y filoso. Por alguna extraña razón el conocimiento que tenía sobre hojas de metales, cabos y vainas era bastante alto; por alguna otra razón ese conocimiento alto no tenía ningún tipo de beneficio concreto, pero igualmente pusimos los cuatro cuchillos sobre la mesa y elegimos un método eficaz para distribuir esa pequeña herencia. El que elegía primero podía elegir uno solo y el siguiente turno elegía dos. Me quedé con uno de hoja de Toledo, un símbolo en metal forjado, el otro no me gustaba tanto, pero necesitaba tener ese cuchillo de hoja de Toledo, porque nunca lo había visto y no me interesaba cargarle simbolismo sobre el pasado a un cuchillo. El proceso y el pacto es para adelante casi como un mantra. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;La idea era hacer efectivo todo lo que estuviera dando vueltas, y de lo emotivo, bueno… de lo emotivo no había necesidad de exponerse, lo emotivo es una carga de patrón raro, no a todos le significa lo mismo todo. Había una caja de fotos que pasó de mis manos a las manos de mi hermano y de ahí a la pila de lo que íbamos a tirar a la basura, sin abrirla, sin hacer esa demagogia, nos evitamos los &lt;/span&gt;&lt;span&gt;mirá te acordás&lt;/span&gt;&lt;span&gt;, tan copiados, tan sin resolver ni aplicar. Yo había sacado pasajes para el miércoles. Ya estábamos a martes y quería terminar todo eso. La casa estaba a nuestro nombre, porque esa fue la negociación que tuvo el muerto con nuestra madre, la última vez que se vieron, decidieron poner las cosas a nombre de los dos hijos, tal vez el muerto quiso tener un gesto de acercamiento, sabiendo aún que iba a ser cualquier cosa menos un acercamiento. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Yo me voy el miércoles, le dije a mi hermano, terminemos medio rápido que tengo cosas que hacer allá, le aclaré en segunda instancia, ante ninguna repregunta de él, usó un monosílabo para acordar mi frase. Me dijo que teníamos que hacer algo con toda la ropa, porque el muerto había quedado más chico que nosotros, entonces no podíamos sacar provecho de nada. Hubo un sobretodo Burberry, lo probamos los dos, con más ganas de que nos quede, esas ganas que hacen ver que el sujetamiento constante de hombros no es tal, que quizás en una movida más liviana pueda entrarnos, no sé, ni eso, nos dimos cuenta que pasaba a saldo, como todo, salvo unas botas de búfalo, que por casualidad a mí me entraron, por tener el pie un poco más chico que mi hermano, el tema fue que no sabía yo qué iba a hacer con unas botas de búfalo, podía jugar al vaquero que se enoja, sí, podía jugar a eso y entrar a un bar a pedirme un gintonic con unas botas de búfalo caña alta, podía hacer eso y también podía hacer cuarenticinco cosas más que no encontraran razón a ningún orden. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Para sacar las botas entré a un placard. Saqué la cuenta y habían pasado veinticinco años desde que no entraba a un placard. El olor a cuero, a ropa que se queda, el olor entró en mí, y esa sensación de que me estaba escondiendo me dio refugio, me senté en el piso del placard, como si estuviera revisando pero solo me senté y pretendí que el tiempo me deje ahí, especulando la idea sencilla de que se detiene todo, mientras yo me sentaba ahí en la oscuridad, oliendo la distancia, de tener que volver a mi rutina, con una plata que seguramente iba a gastar mal, que me angustiaba, porque el monto, el resultado, entraba en la balanza sobre la pregunta de si el muerto estaba o no redimido, sobre Valeria que me esperaba en ese departamento, y una vez más tenía que mudarme, porque las horas inexactas que me pasaba en el futón era quizás más cálidas que cualquier interacción con prototipos humanos. Ah, lo que sentía ahí en ese placard, oscuro, lleno de olor a ropa y cueros que no se movieron el último tiempo, porque el muerto se la pasó en una cama, expectorando sensaciones de olvido, como una reliquia que se le iba gastando las pocas líneas de batería que todavía incluso le permitían creer que yo iba a volver antes, para explicarle que eso que había pasado, todo ese tiempo y esa inversión en desentendimiento iban a desaparecer con tan solo un gesto de amnistía, como si la proximidad de la muerte fuera solamente de por sí peso suficiente para permitirle a uno entrar en ese loop intenso, de un infierno mental, del que sacás boleto todo los días para irte y no volver nunca más.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Mi hermano me preguntó si había visto algo interesante, porque todavía estaba sentado en el placard, le dije que no, que me había bajado la presión y que por eso tuve que sentarme, que eso hacía, que estaba sentado, tratando de recuperarme, me preguntó si quería un vaso de agua, eso hizo, le dije que no, que no hacía falta, que ya salía. Me voy a cortar el pasto, me dijo, y me dejó ahí. Creo que lloré, creo, no sé bien desde cuándo está considerado que uno llora, si es cuando expulsa lágrimas, así, en caudal, o solamente humedecer de forma incontenible los ojos, sentir que la respiración se agita y algo en la zona del tórax presiona, si eso ya es considerado un llanto, no sé, tal vez haya que hacer algún tipo de ruido que exija a otra persona que está cerca tener que acercarse y sentir que tiene que hacer algo, quizás eso es el llanto, un pedido de comprensión, tan idiota, tan simple, tan débil. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Cuando pude recuperarme de esa baja intensidad, fui al jardín a ver si podía ayudar a cortar el pasto, pero ya había terminado, me pidió que pase el rastrillo así levantaba las hojas, me pidió eso mientras el sol bajaba y todo se ponía más de un estilo naranja, que te dice que hay que ir permitiéndole a tu día bajar. Me pasó mi hermano el rastrillo y tuve yo que ponerme a barrer las hojas, el pasto que quedaba, los rastros de la máquina que fue pasando la guadaña, de un pasto prolijamente cortado, ese olor a pasto cortado inconfundible. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Cuando pude hacer una montaña y el ruido del rastrillo que arrastraba ya se había confirmado en mi cerebro, ví que mi hermano estaba armando, en donde antes se hacían asados, una futura fogata, íbamos a quemar lo que no servía, íbamos a prender fuego, y sin exagerar me pareció la mejor idea que había visto en el último tiempo. Me apuré a juntar más hojas y ramas, con mi rastrillo, que ya era una extensión de mi estado. Juntamos todo eso y cajas con papeles que no servían, armamos todo en una montaña muy linda, que nos hizo sentir en la primacía existencial de dos chicos. La prendimos y sentimos una alegría inmensa de ver cómo todo se iba almacenando en moléculas de humo y la energía del fuego nos hipnotizaba, porque si hay algo que hipnotiza más que el fuego no sé que es, y mirámos el fuego, su estética, su forma, su ruido, que un poco hace como que cruje y el fuego se provocaba intenso y cambiando de color, dependiendo de si el papel que quemaba tenía mucha tinta y cuando tocaba a las ramas pasar por la temperatura, largaban un olor a rama quemada, que es de un olor discontinuo pero exacto. Prendimos fuego mientras se iba poniendo de noche, prendimos fuego y hubo silencio, continuó el silencio, y se escuchaba el fuego, nosotros a un metro de distancia de la fogata, nosotros dos a un metro de distancia, como un triángulo perfecto visto en perspectiva y el equilibrio energético, de manera sutil dominaba la situación como si hubiese una música constante pero que no era necesaria porque era en nuestra cabeza, la que se permitía el silencio, pero externo, porque las gotas seguían cayendo, el pensamiento, sí, el pensamiento que funciona como gotas de agua, que siguen y siguen, imposibles de detener, y lo único posible es ponerle un caudal a ese goteo que hace tic tic tic tic, pero es imposible pararlo eso aprendí, que si quiero apagar ese goteo tengo que hacer otra cosa que no sea querer pararlo porque lo supe, si hago eso, el camino es irreversible a la insanidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Me fui a dormir sin bañarme como cuando era chico, en un estado primitivo con la sensación de resbalar mi mugre en las sábanas limpias sin ningún tipo de culpa o castigo, me fui a dormir y pude pensar en cosas sencillas antes de dormirme, sentí que mi cabeza pasó de un diálogo interno a una musiquita que era el ruido del fuego, masticando el material, provocándolo en energía. Me fui a dormir y pude dormirme en seguida, algo que parece tan simple, algo que me parecía tan lejano. Mi hermano se quedó mirando una película, la casa era enorme y vacía y los ruidos rebotaban pero no me importó, me pude dormir, sucio y liviano, porque lo que sentía era liviandad, sólo eso me tranquilizó, porque sabía que el diálogo interno podía volver, lo sabía claramente pero no me importó porque dormí ocho horas de corrido, un lujo que se dan las personas, dormir ocho horas de corrido, sin silencios turbios en la cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Me desperté ese miércoles, sabiendo que me tenía que ir, que ya no quedaban muchas cosas por revisar, que ya no había mucho para mí y de mí en ese lugar. Volví a prender mi celular, y tenía muchas llamadas perdidas de Valeria y un mensaje de mi jefe, preguntándome cuándo pensaba volver. Valeria en la décima llamada perdida me dejó un mensaje de voz explicándome que en el transcurso de la siguiente semana iba a ser perfecto para que pase a buscar mis cosas, porque ella no iba a estar y prefería que sea así. Yo pensaba en la división de los objetos compartidos, pensé que ahí se definía la bondad de Valeria y qué cosas me iba a devolver y qué cosas iba a considerar que le correspondían por haber vivido con un tipo como yo, que apeló al silencio hace mucho tiempo. Entiendo yo, que esa estrategia le debe esmerilar el autoestima, pero también pienso que elegir no subirse a ningún tipo de confrontación te permite un estado de animo superior.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Mi hermano no estaba y los perros tampoco, pero sí él había tenido la amabilidad de dejar el café hecho. Supuse que había ido otra vez al mar con los perros, supuse también que mi hermano estaba sólo en condiciones de convivir con perros. Al mediodía salía el micro en el que tenía que volver y decidí tomar todo el efectivo que quedó en la casa, el que tenía que dividir con mi hermano. El efectivo y ningún pedazo de cosa simbólica ni canjeable por más plata, agarré todo y cerré el bolso, que no tuve que hacer porque me vestí igual todos los días. Me cambié las medias solo para que el viaje no sea tan insoportable. Llamé un taxi para ir a la terminal, le dejé una nota a mi hermano en la mesada que decía, gracias por el café. Cuando escuché la bocina del taxi en la puerta junté mis cosas y me subí, le pedí que me lleve a la terminal y me puse a mirar por la ventana, en un claro mensaje de que no iba a haber diálogo posible con el chofer. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Había perros y nada más en esa terminal, me acerqué a la ventanilla de la empresa en la que viajaba, pregunté por el micro a Buenos Aires en el que iba a viajar, me dijo el hombre detrás de ese vidrio que el micro estaba retrasado, que mucho más no sabía, me lo comunicó con la impunidad del desinterés. Le pregunté si sabía qué micro salía en esta media hora, me dijo que en la ventanilla de enfrente salían para Jujuy. Me compré un pasaje, a un mismo hombre con la misma baja celeridad, el mismo desentendimiento de la productividad. Compré algo para tomar en ese micro y por suerte llegó puntual. Estaba arriba de ese colectivo de larga distancia, con una mezcla de olores y tapizado en viaje a Jujuy, lugar que no conocía, tuve el buen gesto de avisarle a mi jefe que no sabía cuándo volvía, que si quería podía seguir sin mí, que le deseaba suerte. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/46257883589</link><guid>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/46257883589</guid><pubDate>Mon, 25 Mar 2013 12:28:00 -0400</pubDate></item><item><title>MEGALOMANÍA</title><description>&lt;p&gt;No muestres debilidades, no lo hagas porque te van a atacar por ahí. Le dijo esa frase y pensó que con eso el chico se iba a fortalecer, como transmisión y herencia. El chico guardó el pensamiento, casi sin procesarlo, como la mayoría de los eventos que un padre quiere transmitirle al hijo, pero que el chico lo retoma, cuando transforma su edad de lo lúdico a la lucidez. Bueno la lucidez quién sabe, a lo mejor es algo que merodeamos, y creemos entender. Yo pienso que la experiencia, esa cosa amorfa y tan declarada, tan expuesta no es otra cosa que el famoso ensayo y error y después está la cabeza de cada uno, cómo procesa, y cómo vuelve a interpretar un esquema, que, quizás antes terminó en escándalo y dolor. Ahí la diferencia la declama la inteligencia, cómo actúa y cómo se anticipa. No por algo, todas las sensaciones te parecen diluidas con el tiempo, el dolor no es tanto, la alegría no es tanta y la realidad es una simple película más tranquila, por suerte, no? digo, porque no estamos hechos como para andar dando golpes todo el tiempo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Yo voy a cumplir 28 y no sé qué es mostrar las debilidades, sí sé que si me expongo me sale caro, que después tengo que gastar tiempo, energía y emoción en recuperarme y eso, cansa. Por eso no me enamoro como antes, supongo, por eso entiendo que algo vital en esto, del bussines de entrar y salir de las cabezas ajenas, es primero tratá de entender la tuya que eso ya es una cosa medio bastante difícil, y una vez que querés eso, sabé que podés interpretar dos o tres cositas del otro, pero nunca vas a entenderla del todo, no hace falta, no es necesario, sino te podés creer el cuentito de la megalomanía, tan sinuoso es el camino, que la locura es un proceso que está ahí a nomás, a dos te quiero fulminantes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El palo consiste en ponerte tu realidad de gorro. Un día te levantás y ese amor, ese cuchi cuchi, ese beboteo tiene un peso específico, sabés que vas a chocar. Y el día que eso pasa, empezás a mitificar el pasado desde el minuto uno, porque todos los días te vas a dormir solo, sin despedir a nadie, sin descargar ese abrazo en nadie, pero, convengamos que la soledad también es productiva, lo que digo es, que eso que construiste día a día, se va, porque querés que se vaya pero lo extrañás, como una máquina perversa, y te levantás un día desinflado, si, desinflado, con ganas de que la cama se extienda hasta tu trabajo, para cliquear el mouse acostado, decir que si, sin escuchar, y esperar que que finalice el día sin ánimos de novedades ni nada que se le parezca.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una vez un amigo me dijo, &lt;em&gt;mirá, separación es la primera&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;el resto son mudanzas&lt;/em&gt;, y también me lo acordé la segunda vez que me separé. Mi amigo no me avisó que las mudanzas son agotadoras, que no te dan ganas de mudarte rápido y todo el tiempo, o que si estás en ese esquema de andar yéndote vas con pocas cosas encima, así como viajante, qué delirio. Ese canto a deshacerte de las cosas, tan fallado ese camino, tantas veces nos demostramos que deshacerte de cosas es un símbolo cambiante. pero nosotros nos aferramos, como un gesto de lo natural, nos aferramos y nos queremos quedar y el miedo más grande es al abismo, a un futuro peor que el presente, ese miedo es terrible, paraliza, genera angustia, desespera. Y en esa cuenta nos quedamos con lo que hay, que es feo, pero bueno, no sabemos que hay allá, y sospechamos que es peor, que nos destruye y todos los días construimos una escena derrotada, triste y pálida, y las teclas golpean en una novela que nos creemos, como un destino fallado y nos llenamos de confort, uno tan mentira que nos da vergüenza resaltarlo, y son sillones, son acolchados, y productos que nos abrazan, porque lo que necesitamos es que ese miedo que nos paraliza no se agrande, que alguien nos cuide, porque es triste saber que todavía necesitamos que alguien nos cuide, tan cierto, taaan cierto es eso, como que el deseo sexual amerita siempre una historia aparte cuando construye celdas mentales, de fantasías y ficciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y una vez más la depresión nos llama, y volver a creer en una persona pensando en vos, con miedo a que te pase algo es tan lejano como doloroso. Y nosotros hacemos un canto a la autonomía del sujeto  a la independencia, pero tenemos miedo, y nos escondemos, y lloramos, y quemamos un futón de tanta inactividad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ese silencio, esa pantalla de tele que dispara canales y canales y frente un tipo que no mira, que solo pestanea cuando el azul trillado del color audiovisual reparte metamensajes insólitos que nadie en esa sala interpreta. Y ahí solo hay un hombre que tiene miedo, y está débil, y triste, solo necesita que lo cuiden, porque no sabe cómo seguir, cómo volver a empezar y como reconocer el gesto amable de un beso, de un supuesto, de la felicidad regular en una vida estereotipada queriendo dejar de serlo. Y esas neurosis, tan urbanas que nos desbordan, como una música de piano y un cantante de voz suave que nos dice, tu tristeza es plena mi amigo, plenisima, dejáme que te acompañe.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=eJDSueNSMJE"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=eJDSueNSMJE&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/44785045552</link><guid>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/44785045552</guid><pubDate>Thu, 07 Mar 2013 09:58:00 -0500</pubDate></item><item><title>LAS MANCHAS</title><description>&lt;p&gt;Un taxista para el reloj porque el viaje terminó y me dice que son diecisiete pesos, le doy un billete de veinte y gira para darme el vuelto, tiene manchas en las manos. Son las mismas manos que mi papá, están despintadas, y mientras me da los tres pesos estoy viendo las manos de mi papá, que son hermosas porque están manchadas y siempre estuvieron manchadas, porque tiene vitiligo y pienso en todas las manchas que tiene y me acuerdo de cuando era chico, de cuando el mundo me lo transmitía él y de abajo veía esas manchas, y las veía pero no todo los días, estaban ahí, pero no estaban todo el tiempo, a veces se perdían en el paisaje. Veo al taxista y pienso en mi papá, y quiero agarrar la mano del taxista, pedirle que me lleve a tomar un café y me diga, me cuente cómo fue la colimba, cómo fue la primera vez que viajó sólo, que me mienta, o que exagere, que total recién a los veinticinco voy a empezar a dudar, y lo voy a escuchar a él, decirme historias, imaginarme a sus amigos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Voy a tener que estar, al lado de él, con paciencia en su inmovilidad, en lo necio que hace la resistencia a querer seguir viviendo, en una vida desesperada por seguir. No es fácil ver débil a quien te mostró el mundo, a quien te pidió una vez, cuando esperábamos el resultado de una tomografía que nos cuidemos entre mis hermanos. No me puedo olvidar la imagen del cowboy que se saca el sombrero y te confiesa que tiene miedo, que sabe que se va a ir, entonces le veo las manos, esas mismas manos de veterinario que vacunaban a las vacas, mientras yo corría de atrás con una caja de herramientas verdes, lo asistía, y lo veía gritar, estas es careta, y los otros abrían el corral adonde iban los terneros caretas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y ahora, ahora sus manos descansan, se hacen difusas las manchas porque ahora vienen otras, que son de los medicamentos y no son lindas, no son blancas, son rojas, como hemorragias, y la pureza de un vitiligo hermoso se pierde, los músculos de un brazo que para mí era el más fuerte desaparece, y me pide que lo ayude, pero lo ayudo sin que parezca, así él cree que puede solo, entonces si le corto la comida lo hago sin que se de cuenta nadie, y digo, che dejáme probar esto, y corto varios pedazos, para mí y para él, y él se da cuenta del gesto y no dice nada, porque nadie dijo nada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las manchas de mi papá se despliegan en la piel, y lo hace distinto, pero también lo hace vulnerable, aprendí de grande que no se sentía cómodo mostrándolas, salvo con los que tenía confianza, sus manchas eran premios, eran experiencia para mí, que lo veía sentado al costado, mientras viajábamos al campo y veía como sus manos sacaban del bolsillo de adelante de la camisa un particulares 30, y había que bajar un poco las ventanas, por el humo. También nos decía que había que apoyar las manos en el parabrisas cuando venía una camioneta de frente, porque el camino era de ripio y volaban piedras y los vidrios todavía no se astillaban sino que explotaban. Sus manos eran distintas, porque eran las mismas manos que me sostenían la rienda cuando aprendí a andar a caballo, cuando me quedaba toda la tarde arriba de Pelusa, una petisa que no era de nadie, aunque mi caballo era Ventarrón, y era loco y rápido, y le daba por volver a la casa rápido, sin hacerte caso, por eso me subía a la petisa que era maternal, me paseaba, me entendía. Las manos de mi papá me enseñaban a tener paciencia y maña, a saber subsistir con la ética del campo, esa que dice que nada se tira, que todo tiene una función, esa que yo odio ahora, mientras le digo que acumula todo, que no sabe tirar, que no sabe pasar adelante. Esa cara que pone cuando le digo que no tener internet en la casa es precámbrico. Ese enojo que tengo porque ahora es cuando tengo que soltarlo, ver mi mundo, ser mi wikpedia, y no puedo porque él está peleando contra la muerte, y repite las mismas historias, porque ya no hay nuevas, y no puedo confrontarlo, ni explicarle que ser necio no es tan necesario, que está bien galopar, entrar fuerte a un lugar, hacer sentir la presencia, pero también está bueno registrar al otro, saber dar por perdido una, para ganar la larga, la que importa. Que manipular es un mal verbo, que influenciar es mejor, mucho mejor. Qué sensibilizarte no te hace débil, que ser débil es otra cosa, más compleja, más posible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span id="internal-source-marker_0.32956838118843734"&gt;El vitiligo es una enfermedad degenerativa de la piel que hace que el cuerpo deje de producir melanina, la sustancia que produce la pigmentación de la piel. Simplemente el cuerpo no produce color para esas manchas, entonces tiene la forma que tiene la piel sin nada, como un espacio vacío, que hay que llenar, y esas manchas son la traducción de los colores que yo tengo de cuando de mi papá me mostró el mundo, uno de hombres, muchas veces solos, y un poco supe que para hacerme un lugar, un espacio, iba a haber dolor. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/37407487060</link><guid>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/37407487060</guid><pubDate>Fri, 07 Dec 2012 11:09:00 -0500</pubDate></item><item><title>DULCE</title><description>&lt;p&gt;Mateo vivía en frente de casa. Lo conocí en el kiosko, comprando raspaditas que valían un peso, decían que te podías hacer millonario. A tres tandas. Una vez nos ganamos para jugar una nueva, nada más. Cuando no intentábamos ser ricos con Mateo jugábamos a los penales, uno y uno, en tandas de cinco.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mateo tenía una hermana más chica, media hermana decía él y a mi me parecía gracioso. Vivían justo en frente de casa, con la madre. Era un barrio de esos que son olvidables a menos que te hayas criado ahí, una maqueta perfecta para hacer la demagogia de decir que te criaste en una zona de laburantes. Un buen lugar para crecer e irte, conseguir cosas más lindas, y contar tu recorrido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La mamá de Mateo tenía amigos que cuando venían a visitarla nos teníamos que ir. En una nos fuimos a patear penales a los jardines de un centro cultural a 4 cuadras. &lt;em&gt;Entró, no entró, pasó por el palo, no&lt;/em&gt;, y nos fajamos. Discutimos y nos revoleamos un par de trompadas, él  se fue corriendo. Una secuencia que se repetía, la de Mateo que se violentaba, lo hacía en la escuela y con el resto de los chicos del barrio. Siempre que venían a visitar a la mamá.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La mamá de Mateo le acariciaba el pelo, cuando estaba cerca, lo acariciaba y tarareaba dulce, boleros, creo que eran boleros, yo no sabía, pero eran dulces, eso sí lo sabía, y le acariciaba el pelo, le decía que tenía el pelo hermoso, eso le decía a Mateo, y me hablaba a mí, me decía, ¿vos sabés que mi hijo tiene el pelo más lindo del mundo? y Mateo no decía nada, se dejaba acariciar, y ella tarareaba, se quedaban en pausa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando paraba la Ford f 100 del amigo de la mamá de Mateo, el que más la visitaba, nos teníamos que ir también, ese nos saludaba en la puerta. Un día le desinflamos las ruedas, y nos fuimos corriendo. Esa vez Mateo no salió de la casa por tres días.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi mamá era divorciada y no le gustaban los rumores. Me explicaba que la mamá de Mateo hacía mucho por sus hijos y que no tenía que ni permitir que digan cosas de ella, que cuando uno es íntegro y ve que están hablando con malicia de cómo otros hacen para sobrevivir sin querer lastimar a nadie, hay que levantarse e irse. Mi mamá también había sufrido acusaciones por criar divorciada a sus hijos, sabía el dolor, sabía de lo que puede ser una acusación tan liviana, impune y dolorosa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mateo se fue cuando cumplimos doce, se mudó a Buenos Aires, a donde vivía su abuela, se fue cuando la hermanita empezó primer grado, el esquema que tenían dejó de funcionar, la madre también se fue con ellos. Los ayudamos a hacer la mudanza, pero no eran muchas cosas, las fuimos subiendo de a poco. Mateo me dejó un regalo de despedida, porque todavía éramos chicos para registrar la ida del otro, y saber que todo sigue y que las personas se pueden transformar en un recuerdo, que no hay tanto dolor en la ida, o a lo mejor sí, la ida del otro también se puede convertir en puro dolor, pero habitable. Me dio un muñeco usado, un elemento cargado de simbología y los demás miraban la escena pretendiendo que hagamos la mímica de la despedida. Yo entendía que él se iba de un lugar que lo incomodaba, que lo hacía enojar, sin entender muy bien ese enojo.&lt;/p&gt;</description><link>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/37407342896</link><guid>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/37407342896</guid><pubDate>Fri, 07 Dec 2012 11:05:00 -0500</pubDate></item><item><title>LOS CUERPOS</title><description>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;br/&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Ella me dibuja dragones en la espalda porque estamos los dos desnudos, en la cama, con la luz apagada y porque habíamos tomado un ácido, y como mi corazón estaba latiendo muy fuerte me dijo que me tranquilice, me dibujaba dragones y yo los veía, eran claros, le dije que eran amarillos, eran dragones que estaban en paz, tenían pedigree, tenían ornamentos en el cuello y eran amarillos, eran dragones que no estaban enojados. Su dedo pasaba con suavidad por mi espalda y los dibujaba. Con los ojos cerrados veía los destellos de los colores, impactaban en mis ojos. El sexo fue sensitivamente superior, la fricción y las texturas se pusieron en otra instancia, onírica. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;-Cómo estás?&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;-a nivel químico todo indica que feliz, yo no me doy cuenta. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Cuando no te veo te extraño pero no puedo ponerlo en palabras porque quizas tu silencio es necesario, extraño el abrazo de dos compuestos de tendones, reflejos y líquido que formar un conjunto preciso. Extraño acariciar tu espalda, porque tu espalda tiene forma aurea, tus lumbares son preciosos, están donde tienen que estar para que yo me encante y me maraville. Con un brazo rodeo toda tu cintura y eso es un poder. Necesito que cuando pases primero para subir al ascensor trates de no tener una remera donde se te vea el ombligo, cuando veo el ombligo me vuelvo loco. Disculpame si te apoyo mucho, es que no aguanto, la fricción se me hace necesaria para soportar ese calor que me da verte, esas ganas de estrujarte. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;El cuerpo es una secuencia exacta de relieves. Un cuerpo descansa en una cama y yace, deposita en él temores, deposita y extiende la tristeza. El cuerpo expone un olor identificable, como un código de barras. El cuerpo duele en el otro, cuando se aleja, cuando se aproxima, cuando no entiende, cuando actúa de forma inmediata. En una silla de aluminio apoyo mi espalda contra el respaldo y la veo a ella, a su cuerpo en una cama y se mueve lento, respira, me saluda y expresa la supervivencia en estado sensible. Está débil, pero ella no fue débil, fue un agente activo, incómodo, móvil, que alteraba el orden. Me obliga a bajar la cabeza porque la conexión entre los ojos los humedece. Le digo que sí a todo y pienso en cómo actuar cuando se termine esto, porque va a terminar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;El gigante me dice que la clave del karate es encontrar el equilibrio del cuerpo, que eso está abajo del culo, me dijo y señaló un punto que está antes del escroto. Se para como si estuviera por saltar, pero no está de manera incómoda, juega a equilibrarse, me dice que así tiene más dominio de la superficie, que así estás preparado para un ataque, pero que la clave del karate no es poder destruir el esternón del otro de una patada sino que la clave es esa, el equilibrio, respirar y sentir que el aire entra, llena los pulmones y sale. El gigante hace pasos de baile en el medio. Él pesa cientocuarenta kilos y mide dos metros, por eso le dicen el gigante. Se suspende en posición ninja y espera, yo lo imito y siento que mi cintura se libera del peso que la fricciona cada mañana cuando me levanto. Nos quedamos veinticinco minutos haciendo que meditamos, respirando fuerte y hondo. Suena Nick Drake de fondo, que es como un silencio bien adornado, como una paz. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Con el gigante agarramos la pipa y salimos a caminar por Santa Fé a las dos de la mañana, nos cruzamos a la mano que está mas cerca de Libertador, el libertinaje homosexual ofrece plata en la otra vereda, y estamos en zen, no queremos recibir esas propuestas, por eso cruzamos. Nos vamos pasando la pipa y turnamos cada dos cuadras quién camina del lado de los aleros. En el botánico encontramos una comadreja que esperó hasta esa hora para bajar. Es gorda y vieja, se le cayeron los pelos. Tiene el cuerpo cansado, una vida escapando de la urbanidad. Nos quedamos quince minutos mirándola, es hermosa me dice el gigante, es tan fea que es hermosa, está en paz. Me dice el gigante que hay que conectarse con el dolor propio, que lo mío va a pasar, que por más grande que sea un dolor, el cuerpo, la esencia del ser, hace algo, que son como espasmos para continuar, como una línea. Yo lo escucho, pero miro a la comadreja porque me cautiva. Si vos no te conectas con ese dolor, no se va a alejar, repite el gigante. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Me levanto a la mañana y peleo con el snooze, con mis ganas de quedarme tirado. Cuando supero el primer obstáculo, el de soportar la existencia me miro al espejo. Me miro los hombros, los miro porque me gustan, es la parte que más me gusta de mi, los miro y tienen lunares. Tengo muchos pelos pienso, y me acuerdo de mi adolescencia, de cuando no me salían pelos y al resto si, y eso me ponía en desventaja. Miro y reconozco al cuerpo de todos los días, al envase que me contiene.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;El gigante me dijo que también tengo que conectarme con el amor, que no puedo fijarme en las variables que no puedo modificar. Hago push ups para no ser feo, hago dos de cincuenta a la mañana y me vuelvo a mirar al espejo, veo como las venas están transportando más sangre, cómo se hinchan los músculos y me voy a la cocina. Tomo jugo de naranja de un cartón, lo tomo del pico y sueño con desayunar como en un hotel toda mi vida, pienso en ese esquema, en lograr en mi vida desayunar siempre en un hotel y me alivio. Pienso que es un día más, abro la llave de la ducha, me afeito y me baño. Veo como el agua baja por el cuerpo mientras paso el jabón, como si estuviese lubricando el engranaje de una máquina. Pienso que es un día más en que mi envase se está usando, y que si logro bajarle el volumen a las ideas que me están lastimando, quizas a lo mejor no me acuerde tanto de antes, de cuando despertarme era otra cosa, de cuando pensaba en ella y me daban ganas de seguir pensando, ahora no, ahora hago zaping mental y esa función no anda bien, no me sale, o no nos viene incluida como raza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Se me cae una taza y en el trabajo me miran de costado, no es la primera que se me cae esta semana y tampoco va a ser la última, de a poco voy juntando los pedazos. La taza cumplía funciones más claras que yo en esa oficina, una lástima digo, y voy juntando, no me ofrecen ayuda porque pedí que no se me acerquen, que no me hablen, me adelanté al patetismo. Para mí corre un horario distinto, un tratamiento distinto. Soy un usuario activo de youtube y facebook, esa es mi función, exploro la humanidad, veo fotos de bebés, personas que muestras sus perros, videos de homenaje a los artistas. Miro eso, me detengo en una pausa, me alejo y me veo, hay un sujeto en una silla azul encorvado dandole clic y scroll, clic y scroll. La postura de la espalda es lamentable, la silla se está amoldando, un monitor crema expulsa las imágenes. Clic clic clic. El brazo se metamorfosea con el mouse, se pone la mano en forma de garra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Reviso el mail. Un mail no pesa nada para la nube, por eso gmail guarda todo, no te deja olvidar, se acuerda de todo. Un mail no pesa nada pero sí, pesa. El buscador es perfecto, justo ahora, el buscador encuentra un intercambio de veinte mails por un capítulo de Louie. Las observaciones son perfectas, el sobreentendido de la charla es de un 85%, fluye, como un sistema de desagüe alemán. El piso es estable para la felicidad. Un cuerpo se conectaba a la máquina y respondía un mail, otro cuerpo se conectaba a otra máquina y lo leía, una mueca y liberaba endorfinas: la estabilidad. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Su cuerpo se debilitaba, se encogía, los hombros resaltaban. La clavícula que tantas veces me quedé mirando ahora era violenta. La ausencia de su cuerpo se  hace real porque no me puedo acercar. La sensación del miembro amputado es cierta. La intimidad es imposible porque entran y salen profesionales, medicaciones, ruidos, familiares. Los ojos se ven abajo de todas las conexiones que mantienen vivo a un cuerpo y están poniendose impacientes, me piden que no me vaya, pero que no los vea así, me piden que deje de pasar esto, que es insoportable ver cómo la capacidad de adosarse, de producir van disminuyendo hasta parecer inerte. La ausencia del otro cuerpo es un dolor inmenso, tan grande que no encuentra alivio, es el sufrimiento de la irreversibilidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El gigante me llama, me tantea, sabe que de él depende lo que queda de mi. Me invita a meditar, me dijo que tenía que contarme una anécdota municipal, con policías en el medio. El gigante las inventa, o las condimenta pero sabe que me hace reir. Meditamos toda la tarde, nos pasamos la pipa, la vaciamos, la llenamos. Permitite quebrar me dice el gigante, me juega de sensei, yo quiero que mi cuerpo se apague o se prenda, no quiero más ser un autómata, y me pongo en cuclillas, busco el punto de equilibrio y nos quedamos en silencio, los dos balanceamos en una armonía casi patrón. Respirá, que el aire use a tu cuerpo, me vuelve a decir el gigante, yo siento que mi cintura encuentra alivio, lo siento.&lt;/p&gt;</description><link>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/34766211889</link><guid>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/34766211889</guid><pubDate>Thu, 01 Nov 2012 12:44:00 -0400</pubDate></item><item><title>Photo</title><description>&lt;img src="http://25.media.tumblr.com/tumblr_mby2zxl0EJ1qhizqwo1_500.jpg"/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;</description><link>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/33648162169</link><guid>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/33648162169</guid><pubDate>Mon, 15 Oct 2012 13:23:57 -0400</pubDate></item><item><title>LA LUGONES</title><description>&lt;p&gt;&lt;span&gt;El ruido que hacen los autos&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;en una autopista&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;de noche,&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;se parece al mar&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;de noche&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;cuando está solo.&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;Los autos pasan,&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;y se escucha el ruido&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;de que vienen y se van,&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;se pierden&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;en fade.&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;Me imagino una gasolinera&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;en una ruta yanqui:&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;La parsimonia&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;el ruido de lejos de un auto que se acerca,&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;se va.&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;La nada y el desprecio&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;por la celeridad&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;de la angustia de existir&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;y la &lt;/span&gt;&lt;span&gt;inacción&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;como proceso de muerte&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;de vida.&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;Los pies arriba de una mesa&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;viendo pasar al auto&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;el silencio que aturde.&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;Una maquina de hacer hielos hace ruido&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;trac trac,&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;la nada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/33571270672</link><guid>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/33571270672</guid><pubDate>Sun, 14 Oct 2012 11:58:00 -0400</pubDate></item><item><title>El Manifiesto: Sobre el exilio</title><description>&lt;a href="http://generaciondesentencias.tumblr.com/post/33239834795/sobre-el-exilio"&gt;El Manifiesto: Sobre el exilio&lt;/a&gt;: &lt;p&gt;&lt;a class="tumblr_blog" href="http://generaciondesentencias.tumblr.com/post/33239834795/sobre-el-exilio"&gt;generaciondesentencias&lt;/a&gt;:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;

&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;strong&gt;Irse&lt;/strong&gt;, por &lt;a href="https://twitter.com/gasparkers" title="Gaspar Lloret" target="_blank"&gt;Gaspar Lloret&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Mi calefón es una tragedia. Nunca entendí cómo funciona, sólo sé que se apaga siempre, que tardo muchísimo en volver a prenderlo, que cuando lo logro sólo queda esperar a que vuelva a apagarse.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Un tipo como yo no puede estar pensando tanto tiempo en esto…&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</description><link>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/33240278792</link><guid>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/33240278792</guid><pubDate>Tue, 09 Oct 2012 14:01:34 -0400</pubDate></item><item><title>THE BIG ISSUE</title><description>&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;img src="http://media.tumblr.com/tumblr_mbdkhs1fub1qgehxb.jpg"/&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;br/&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Silvia me dice que si estoy acostado en el diván pienso mucho menos en la mirada del otro, y así supone que yo voy a poder sacar más cosas, esas que a lo mejor están haciendo resistencias en algunas emociones, según términos analíticos, aclara. Me dice Silvia que todos somos el parto de algún gran dolor, como un gran issue, que eso hace un poco de vértice a todo los que son más sensibles. A los otros también, pero a lo mejor ese issue no se nota tanto, será más difícil para el ojo no entrenado encontrarlo, aunque los issues resaltan mucho, algunos hasta son hermosos de lo claros que son, como aparecen así, en la rutina. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;A María la conocí por Twitter, una vez yo puse que lo que más me gustaba del invierno era que las fotocopias salían calentitas, puse eso y me faveó, y al toque me dijo que yo decía cosas lindas, chequee sus tuits y después sus fotos y le contesté que muchas gracias por lo que decía y le devolví el follow. Le pedí por DM su mail y nos pusimos a chatear, le pregunté dónde trabajaba y me dijo que en el grupo de apoyo de una tarjeta de crédito para millonarios, que se dedicaban a ver qué tan reales podían ser los deseos de alguien que no se los planteaba económicamente. La invité a salir 14 veces, las 14 se hizo la boluda, me contestaba otra cosa, pero se hacía la interesada en la charla. Después se dio cuenta que era una idiotez no conocernos, que los dos teníamos ganas porque nos reíamos mucho en las charlas. Vivía muy lejos, pero trabajaba a veinticinco cuadras de casa. Fuimos a una casa de empanadas catamarqueñas e hice todo el acting de parecer muy amable con el mozo, como que lo conocía, hice todo el pedido y le di mucha atención a la charla con ella, pero no forzosamente, me salió así, me gustaba lo que decía. Le dije que podíamos ir a casa, que era cerca y teníamos Jim Beam para tomar. Durante toda la comida le mostré que tenía mucho interés en el acercamiento físico, cada vez que pude le pasé el cuerpo cerca, o le toqué el hombro o la pierna, ella me devolvía sensación de sentirse cómoda. En el balcón de mi casa, cuando estábamos tomando whisky, me le acerqué y nos empezamos a besar, sentí la fricción en el cuerpo al minuto dos, de que había atracción física animal, como si fuese un documental, en seguida los dos empezamos a sentir en la entrepierna que el frote que nos hacíamos era cálido, amable. Nos fuimos a mi cuarto y en poco tiempo pasé de desnudarla a penetrarla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Yo le pregunto a Silvia que cómo puede ser que un dolor tan grande, por una irresponsabilidad emocional de un mayor pueda marcar tanto la balanza del dolor en una vida, como un patrón del dolor, que en ese sentido era como un gran cable que distribuía el dolor por nuestra cuerpo. Silvia no me contestó, me dejó hablando solo y eso es lo más incómodo de terapia, porque giro la cabeza, como mirando para atrás, buscando que me responda, o que me haga un gesto con la cara, y empiezo a pensar que estoy acostado en un diván, hablando solo, mirando la réplica de un cuadro donde hay una planta de girasol, y es tan cliché que se me hace insoportable, y quiero girar, hablar de frente, no sé qué hacer con mis piernas, dónde ponerlas, un poco me da sueño estar acostado y quiero dormir, quedarme plegado en un sueño por dos horas, o tres, que sean eternas. Silvia yo veo el dolor ajeno y es dolorosísimo, le digo. No entiendo, cómo se puede ser tan irresponsable de dejar seres dañados y hermosos, así, a la intemperie del cinismo, de la violencia que ejercemos porque en un mundo donde somos miles y miles tenemos que elegir, y elegir es violencia, el amor es violencia, es recortar una parte del placer y estandarizarlo, darle un rótulo, una rutina, un proceso en el que se va desnudando cualquier sorpresa en la sensibilidad. Y Silvia no volvió a responder, me dijo ahá, como si estuviera revisando los mensajitos de su teléfono, sospecho fuertemente que hace eso, que no me da ni bola con lo que digo, pero yo a mí me escucho, y supongo que es así el negocio, que yo me escuche y que cada tanto Silvia haga una buena intervención, una aguda. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;María quería que nos juntemos a hablar, dijo que nos debíamos una charla, y yo le dije que tenía razón, que el jueves me pase a buscar por casa y nos íbamos a ir a tomar algo, porque las veces que chateamos, o wasapeamos no nos podíamos poner de acuerdo, y nos peleábamos, nos decíamos cosas siempre en tono de reclamo, y así, cualquiera cae en el reclamo, como un reflejo, como un burócrata. Caminamos varias cuadras por recoleta buscando un bar decente. No existen los bares decentes en Recoleta, eso es desesperante, sí había un Volta, y probamos el mejor helado de mango del planeta tierra, en eso nos pusimos de acuerdo mientras quisimos hacer un spot en Juncal y Callao, en las escaleras de la entrada de un edificio. Es insoportable pensar en un barrio con tanta tradición sin bares, porque la tradición es guita, si no es algo nuevo buscando guita, y en ese esquema no había un bar donde puedas ir, escuchar buena música, sentarte, y saber que en la barra iban a hacerte un gintonic con Gordons, con vasos lindos, una luz pensada para el protagonismo de escenas laterales, muy de actor secundario. El helado no fue suficiente, por eso nos metimos en un bar sobre Callao, casi Santa Fe, uno que se llama Oasis. Estaban pasando Aerosmith, un disco entero porque seguro pasaban cidis en ese lugar, ni siquiera se preocupaban por tener una computadora con un playlist para jugar con los estados de ánimo, simplemente ponían música porque tenía que haber, entonces nos sentamos en los sillones de arriba, para abrazarnos un rato, porque el contacto físico es, era y va a ser supremo con María, nos agarramos de la mano, sobre todo porque su mano era infinitamente más chica y a mí me hacía sentir un poder y una protección en estado primitivo, el mejor de los estados. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Nos costó mucho podes entrar en el clima de “la charla”, del momento en donde nos teníamos que decir por qué razón la presencia del otro estaba pasando de ser una alegría a ser una incomodidad, un poco le preparamos la entrada a ese momento, lo hicimos fumando porro, tomando un par de tragos antes, criticando la música, diciéndonos cosas lindas, acariciándole la espalda. Yo le dije que me gustaba mucho de ella que tenía pasos y gestos de dama, agraciados, que cuando le abría la puerta ella daba un paso de ninfa para arrancar a caminar, que usaba remeras con la espalda descubierta como si fuesen vestidos de damas de la alta sociedad en un baile de recaudación, y que eso me encantaba porque convivía con un montón de situaciones en las que todo eso se plebeyizaba de una manera armónica, violenta y hermosa. Que sus manos y su pelo estaban siempre impecables y que su olor del cuerpo era lila. Porque una vez me enseñaron que para ponerle un registro a los olores que nos gustaron había que ponerle un color y María, era un lila de acá a la china, era más lila que una planta de lavanda. También le dije que para mi era un hit haberla conocido, porque es re dificil conectar así con alguien, tener ese nivel de sobreentendido, esa capacidad de volverse lúdico e infantil con alguien, sin tener que explicar nada, era algo atemporal fuera de cualquier sensibilidad idiota, y  que eso era una mierda tener que tirarlo y sobre todo si a todo ese combo de gustarse le agregás un deseo sexual bestial, unas ganas profundas de sentir los poros del otro cerrarse por el placer de un orgasmo, por la capacidad bélica de arrebatar el placer del otro, para después dárselo de golpe, de ver a la otra persona dormir, con la sensación de haber tenido tantos orgasmos que serían fábula de café, del invertebrado sexual, de los músculos tensando y destensando como si fueran mecánicos. Le dije, María, mirá que si querés que nos dejemos de ver va a ser una mierda, porque vos y yo nos gustamos mucho, muchísimo y en varios planos, en el registro de los dedos y en la ampliación de la sonrisa. Tu olor me va a quedar impregnado bocha, voy a andar buscando lilas todos los tiros, y tu lila es un lila que no se encuentra en ningún lugar, y aparte, vos no sabés lo que es agarrarte de la mano y caminar y darme cuenta que vas a los saltitos porque medís &lt;/span&gt;&lt;span&gt;unmetrosesentaytres &lt;/span&gt;&lt;span&gt;y entonces no me seguís el paso y te parece divertidísimo que te lleven a esa velocidad, a las corridas, y yo te siento, yendo adelante tuyo que me seguís, que vas apoyando tus puntitas de pies pero me seguís porque te dejás llevar y porque en ese momento podríamos caminar quinientas cuadras así, riéndonos. María sabe eso, y yo lo sé, sabemos que somos la metáfora de electrones, que tenemos la energía para juntarnos y también para destruirnos, se lo dije un día caminando por la calle Yerbal, cuando buscábamos aleros para que la lluvia no moje tanto, y saltábamos las baldosas que escupían y mirábamos el tren que pasaba, el Sarmiento haciendo que el terraplen tiemble, recordándonos que la energía del mundo rebota. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Antes de pedir los tragos le dije que era una gran compañera de bar, porque no solo abrazarla era lindo y cómodo, sino que también ella podía entender todo lo que estaba mal de un bar y sin embargo podíamos disfrutarlo igual, podíamos reírnos de la música absurda que sonaba,  y podíamos disfrutar de la presencia del otro, aunque suene Aerosmith. Los dos blanqueamos que la re flasehamos con esa banda, que cuando éramos chicos nos copamos con los clips de Crazy y Crying, con Liv Tyler, con Alicia Silvestone, como dos chicas enojadas, muy enojadas con sus papás, o con algo, pero que se escapan un finde a las toninas y después iban a tener cuarenta y cinco años de amistad con sus papás, sin ningún conflicto. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;María tenía un background familiar tenso, con su papá no había tenido más relación, a los cuatro años sus padres se habían separado, y ella después de eso observó como su papá se fue desentendiendo de ella, como ser humano, como objeto construido por un coito envuelto de amor con su madre. Y yo pensaba en eso mientras ella repetía la frase de que yo a ella no la había elegido, que yo estaba queriendo no perderme ninguna, y que lo entendía pero que ella necesita sentirse elegida, me lo decía mientras sus ojos se humedecían y se ponían de animé, porque eran oscuros y enormes, muy redondos, y me decía que necesita sentirse elegida, y yo le decía que había dados pasos hacía ella, le trataba de explicar que si lo afectivo lo íbamos a poner en una secuencia de relación típica yo la iba a defraudar, me iba a ir, no sé a donde, pero me iba a ir, y que era un poco sórdido dejarnos gustándonos tanto. Ella me pedía que tenga registro de las emociones del otro, por una vez, que la deje ir, que estaba sufriendo, que se había enamorado de cosas mías, así me decía y asomaba un poco de llanto, ese llanto de abismo, de su voz finita, muy dulce.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Yo no le quise soltar la mano, porque no sé soltar, dice Silvia, dicen otros, dicen y será cierto, no sé soltar, entonces caminamos a la salida del bar de la mano y yo se la agarré fuerte, para no soltarla, porque me gustaba agarrarle la mano, mucho, se la agarré y la hice caminar por el lado que no era la calle, María me decía que se quería ir, y yo le decía que la acompañaba a tomar un taxi y después hacíamos silencio y caminábamos de la mano, con los dedos entrecruzados y después no, con los dedos sin mezclarlos. Nos metimos a un kiosko porque le quería comprar una Coca, le dije que le iba a comprar una Coca porque había estado llorando y me pareció que una Coca está bien cuando llorás, que no compensa todo, pero está bien, una Coca en botella chica para ir tomándola. Me compré un agua tónica, porque tenía sed, porque habíamos hablado mucho. Pasamos por un puestito de flores que estaba abierto y sentí que tenía que darle unas flores, que también ese gesto era muy contradictorio, pero quería que un ramo de jazmines estén en ese momento, como regalo que le iba a dar, encima no había jazmines &lt;/span&gt;&lt;span&gt;porquenoeslaepoca&lt;/span&gt;&lt;span&gt; me dijo el florista, así que le compré un ramo de fresias y ella no los aceptó. Hizo bien, nos quedamos callados, esperando un taxi, yo la quería abrazar un rato largo, que nos quedemos así en pausa, en silencio. Nos apoyamos en la puerta de un local, y era la misma casa de empanadas donde nos habíamos conocido, era tan clishudo, tan pero tan que no dijimos nada, porque fue por azar, pero quería decir algo, supongo, o no sé esas cosas deben pasar, no solo en las películas malas, pero los dos esperamos el taxi en el mismo lugar donde nos conocimos, sabiendo que se terminaba eso, suponiendolo. Se subió al taxi, le pedí que por favor me avise cuando llegue, me dijo que no lo iba a hacer, que no la joda, le dejé las flores adentro del taxi, un gesto medio pelotudo, pero no sabía qué hacer, ahora creo que ningún gesto hubiese sido lo mejor, pero no me salió, el taxi se quedó en el mismo lugar porque era una esquina, y el semáforo estaba en rojo, y yo me quedé al lado, mirando el taxi, haciendo todos los clichés, me faltaba correrlo, como si fuera la estación de un tren, un amor fallido, una desesperación, o la incomodidad de la angustia de saber que se puede hacer algo lindo con alguien y que ese algo lindo siempre tiene el riesgo de tener algo malo, que duele y un poco conmueve, hace llorar y esa es la parte del truco del mago que salió mal, que se lo descubrieron. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong id="internal-source-marker_0.07758713746443391"&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/32874820963</link><guid>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/32874820963</guid><pubDate>Thu, 04 Oct 2012 11:33:00 -0400</pubDate></item><item><title>El Manifiesto: Ser un cowboy en Buenos Aires</title><description>&lt;a href="http://generaciondesentencias.tumblr.com/post/32678209494/ser-un-cowboy-en-buenos-aires"&gt;El Manifiesto: Ser un cowboy en Buenos Aires&lt;/a&gt;: &lt;p&gt;&lt;a class="tumblr_blog" href="http://generaciondesentencias.tumblr.com/post/32678209494/ser-un-cowboy-en-buenos-aires"&gt;generaciondesentencias&lt;/a&gt;:&lt;/p&gt;
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&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span&gt;Vivir solo, &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;por &lt;a href="https://twitter.com/gasparkers" title="Gaspar Lloret" target="_blank"&gt;Gaspar Lloret&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;Cuando me fui a vivir solo viajé en el flete. Íbamos el chofer, el peón y yo. No hablamos en todo el viaje. Ellos hablaron, pero conmigo no. Yo miraba el celular, los escuchaba, pensaba que me tenía que acordar cuánto duraba el viaje para saber cuánto iba a…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</description><link>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/32680267252</link><guid>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/32680267252</guid><pubDate>Mon, 01 Oct 2012 15:10:17 -0400</pubDate></item><item><title>PATAGONIA</title><description>&lt;p&gt;Vos viste&lt;br/&gt;el frío de hoy?&lt;br/&gt;quise ser lana,&lt;br/&gt;y&lt;br/&gt;que&lt;br/&gt;me tejan,&lt;br/&gt;que me amaquen,&lt;br/&gt;en una silla en la patagonia&lt;br/&gt;escuchando el ruido&lt;br/&gt;de un calefactor de tiro balanceado&lt;br/&gt;y que sea tarde, sea siesta&lt;br/&gt;que mi mamá me haga,&lt;br/&gt;una torta de manzana&lt;br/&gt;y me diga&lt;br/&gt;Lucio&lt;br/&gt;querés café?&lt;br/&gt;que mi perro salga&lt;br/&gt;de abajo de la mesa&lt;br/&gt;porque escuchó una moto&lt;br/&gt;que pasaba&lt;br/&gt;por la puerta de mi casa.&lt;br/&gt;Que me pasen a buscar&lt;br/&gt;mis amigos&lt;br/&gt;del barrio&lt;br/&gt;para ir a jugar a la pelota&lt;br/&gt;porque eran 7&lt;br/&gt;y&lt;br/&gt;necesitaban ser par.&lt;br/&gt;Que nos vayamos después&lt;br/&gt;al río&lt;br/&gt;a pescar mojarritas&lt;br/&gt;con cañas improvisadas&lt;br/&gt;con lombrices de tierra negra.&lt;br/&gt;Que me duelan&lt;br/&gt;las pelotitas del tobillo&lt;br/&gt;de sangrar&lt;br/&gt;porque golpean&lt;br/&gt;contra los pedales, de mi bici.&lt;br/&gt;Que los mormones&lt;br/&gt;nos presten el playón,&lt;br/&gt;y hagamos penales&lt;br/&gt;contra el pesebre&lt;br/&gt;porque la patagonia es secular&lt;br/&gt;árida&lt;br/&gt;amable&lt;br/&gt;y se llena de ciruelas&lt;br/&gt;en la calle Ceferino Namuncurá.&lt;/p&gt;</description><link>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/32337042666</link><guid>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/32337042666</guid><pubDate>Wed, 26 Sep 2012 13:46:00 -0400</pubDate></item><item><title>Manifiesto Menemista</title><description>&lt;p&gt;&lt;a class="tumblr_blog" href="http://www.nateado.com.ar/post/32249042390/langostas-1"&gt;negrobonaudo&lt;/a&gt;:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;iframe frameborder="no" height="166" scrolling="no" src="https://w.soundcloud.com/player/?url=http%3A%2F%2Fapi.soundcloud.com%2Ftracks%2F61042229" width="100%"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Manifiesto Menemista - Hablemos de Langostas (23-09-2012)&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;</description><link>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/32264214502</link><guid>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/32264214502</guid><pubDate>Tue, 25 Sep 2012 11:05:35 -0400</pubDate></item><item><title>PAUNERO</title><description>&lt;p&gt;&lt;div class="gmail_quote"&gt;Me acuerdo que,&lt;br/&gt;me enamoré de vos, &lt;/div&gt;
&lt;div class="gmail_quote"&gt;esa vez,&lt;br/&gt;que te subí a mi bici y te llevé.&lt;br/&gt;Te olí de cerca,&lt;br/&gt;tu pelo podía tener cualquier shampoo,&lt;br/&gt;y no importaba.&lt;br/&gt;Nos fuimoss a la presentacion de un poeta,&lt;br/&gt;te llevé en mi bici,&lt;/div&gt;
&lt;div class="gmail_quote"&gt;te olí.&lt;br/&gt;Me pediste que no entremos, que fumemos la tuca antes.&lt;br/&gt;Tu outfit era perfecto,&lt;br/&gt;tus ojos estaban tristes,&lt;/div&gt;
&lt;div class="gmail_quote"&gt;por uno,&lt;br/&gt;que no llamó mas,&lt;br/&gt;Me pediste que no te deje sola,&lt;br/&gt;y yo te olí,&lt;br/&gt;en la calle Paunero,&lt;br/&gt;mientras pedaleaba,&lt;/div&gt;
&lt;div class="gmail_quote"&gt;te oli,&lt;br/&gt;me enamoré de vos,&lt;/div&gt;
&lt;div class="gmail_quote"&gt;sentada en mi bici.&lt;/div&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/31310420219</link><guid>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/31310420219</guid><pubDate>Mon, 10 Sep 2012 21:56:00 -0400</pubDate></item><item><title>BARRO</title><description>&lt;img src="http://25.media.tumblr.com/tumblr_m99xjljHVB1qhizqwo1_500.jpg"/&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;p&gt;BARRO&lt;/p&gt;</description><link>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/30116255401</link><guid>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/30116255401</guid><pubDate>Fri, 24 Aug 2012 15:16:33 -0400</pubDate></item><item><title>Lumbares</title><description>&lt;p&gt;&lt;span&gt;Me diste ganas&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;de escribir poesia.&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;Me dijiste que no te hable, &lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;con frecuencia. &lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;Le diste enter, &lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;a la charla.&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;Pensé en tus lumbares,&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;si&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;tus lumbares,&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;son firmes, suaves,&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;los extraño.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/30115953931</link><guid>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/30115953931</guid><pubDate>Fri, 24 Aug 2012 15:11:00 -0400</pubDate></item><item><title>LOS OBJETOS</title><description>&lt;p id="internal-source-marker_0.7907193901056869"&gt;&lt;span&gt;No me refiero al éxito.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Llevo una bolsa animal print, la que se supone que son mis cosas, porque me dijo que me las iba a llevar a mi casa, pero me pareció que era correcto que vaya yo, por eso tomarme el colectivo y retirar esas cosas era como un reflejo mínimo que me correspondía o hacía mejor la situación. En la bolsa me llevé dos pares de zapatillas de correr. Un par estaba para tirar, pero me di cuenta después de cargar la bolsa cuarenta y cinco cuadras. Porque me volví caminando, cargando una bolsa pesada, incómoda, que además tenía un buzo azul con capucha, muy descosido, una remera para dormir, un desodorante y mi cepillo de dientes. Todos las cosas podrían haber sido tiradas a la basura, tenían un ciclo cumplido y no las iba a extrañar, de hecho se lo ofrecí, le dije, tiralas, no las quiero. Insistió en traermelas y ahí tuve que ir yo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Te espero arriba de la barranca, donde está el ombú, le dije eso y me tiré a mirar el sol y esperé a que venga, con el ipod bien fuerte, porque aturdirse es uno de esos grandes momentos de placer autoinflingido, como la paja, pero más intenso. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Yo le regalé dos tazas largas, porque le expliqué que 330&amp;#160;cm cúbicos eran medio un plomo cuando tenías mucho frío y querías hacerte una infusión gigante, y que además una taza grande, mucho más grande, también es un poco más de calor en las manos, por más tiempo. Le dije eso y le di dos tazas largas, una con la cara de Frida Khalo y la otra con la sopa de tomate de Cambpell, y 100 gramos de café mezcla hecho en Establecimiento de café, en una bolsa de papel de madera, que no solo era café más rico para tomar, sino que además daba una sensación de refugio agradable en el olor que quedaba en la cocina. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Los objetos se hacen para durar, entonces los materiales se van rankeando según lo que pueden durar. Una taza puede durar mucho, si la lavás bien y no la golpeas va a durar, va a durar porque su presencia en la escala del tiempo es darle lugar a muchos cafés. El tiempo se transforma en una escala que es, cuántos cafés nos va a dar esa taza, y suponemos que con 500 cafés es más o menos un ciclo ameno para esa taza, después de eso puede morir sin ningún ritual y uno ve en los objetos la resistencia e imagina, proyecta. Cuando dos seres humanos se conocen y se gustan, se tocan y se huelen, pero no se imaginan cuánto tiempo van a gustarse. Sin embargo van a ir armándose rituales amables de gestos chicos. Van a despertarse un día y van a ver al otro dormir, y le van a decir tosiste mucho, tomate un té de jengibre, y eso va a ser lindo, porque ya después de eso no importa si la tos se va, porque es la idea de quedarse esperando el agua calentar, a 90 grados, rallar el jengibre y colarlo. Ver como la bebida trata de calmar una tos. Una persona de entre las siete mil millones de personas que hay en el mundo elige hacerle un té a otra de las siete mil y pico de millones, porque sabe que esa tos no lo va a dejar dormir.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;La raza humana tiene el capricho de perdurar en el tiempo, de que su obra, su antojo y su presencia deje algo. Nos medimos en tiempo, toda una generación buscando el amor eterno. ¿Qué es la eternidad? Qué término tan místico, tan religioso. Lo eterno es mirar la curva larga, pero larguísima, pero mientras tanto abajo está entrando agua por abajo de la puerta, porque no ajustaste los burletes, qué linda palabra burlete, qué lindo elemento el burlete, tan preciso para la imprecisión del humano. &lt;/span&gt;&lt;span&gt;Un burlete se hace para tapar lo que no estaba previsto. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Uno no sabe cuánto te va a durar el cariño por otra persona, es inconmensurable como una canción que dura una caminata y la volvés a poner, en &lt;/span&gt;&lt;span&gt;repit repit repit&lt;/span&gt;&lt;span&gt;, así un rato largo, porque la sustancia se adhiere al clima, a lo que pasa. Una canción quiere durar seis minutos y al mismo tiempo dispara cuatrocientos cincuenta pensamientos, o ninguno, o uno solo y profundo, que paraliza. Yo camino con una bolsa animal print de una marca de ropa que nunca voy a conocer y adentro veo que están dos desodorantes míos, con mi olor, dos remeras que también tienen ese olor y ella me pidió que me lleve todo eso y le dejo una remera, porque ella la usaba para dormir, le digo, quedatela, porque a mí no me queda, a vos sí, a mí no me queda eso ni me queda la idea de tener que volver siempre a un mismo lugar. Es tan explorable lo otro que no puedo volver, pero tampoco puedo ver como llora, porque sus ojos cuando hay sol o le da la luz y ella está triste se vuelven verdes, como una uva, y cuando se vuelven verdes siento que tengo que comerlos, o tengo que mirar para otro lado, y no quiero que lloren, porque a mí me hace mal, porque el trip que decidí es el de salir y buscar pero no el de lastimar y si te abracé mucho, o si había un cepillo de dientes ahí es porque me gustaba lavarme los dientes cuando me levantaba, o usar tus toallas que son más nuevas que las mías, pero me gustaba mucho y abrazarte también. Yo conocí el placer de saber que toallones nuevos y grandes te dan cariño cuando salís mojado de la ducha, cuando las gotitas te quedan en la espalda, porque es muy de humano no secarse bien la espalda y entonces un toallón enorme te abraza, como cuando eras chico y te secaban, medio en abrazo, medio en trabajo, te secaban porque sabían que el frío hace que te enfermes. Cuando salís de la ducha que tardó muchísimo más de lo que debería tardar, porque el agua, el agua dulce que nos cranean que hay que cuidarla cae en la espalda, calienta un poco y relaja, a los músculos que se tensaron, y una mano se apoya en los azulejos, y todavía me acuerdo de la primera vez que me metí en su ducha, cuando ella se bañaba y no le dije nada, y le pasé jabón por la espalda, su espalda extensa y suave. Y después la di vuelta y le di un beso, con agua en el medio, un beso que no daba sed y así como la vi me calenté y se la meti, y cogimos en la ducha y después nos secamos, amablemente, de manera mecanicamente perfecta. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;Los objetos duran entre las dudas. Y duran porque están hechos para sostenerse en el tiempo, en convivirlo. Los objetos se van cargando de simbolismos, precisos y preciosos. Uno puede calcular la resistencia del metal, de la cerámica, de la madera, pero no puede calcular el tiempo que tarda uno en irse de un lugar, aunque físicamente lo haya abandonado, en el registro emotivo de la temperatura de dos cuerpos que se gustan. En la secuencia maníaca de dejar la ropa tirada por un pasillo largo, que da a un cuarto, a una cama, a un sonido aspirante del orgasmo, a la eyaculación hidráulica de un pene erecto, brotado de sangre. En la presión furiosa de una mano en una teta, que se la quiere llevar, que la quiere exprimir como si de adentro saliera algo hermoso. De la lengua pasando por un pezon, en ida y vuelta. De la idea absurda de tener que quedarse siempre con la misma sensación de bienestar, de refugio, de platos mal lavados, de preservativos tirados al costado de un futón que se arma y se desarma como cama, porque tiene el mecanismo de una madera encastrada que repercute en la intención de dos humanos que se huelen, se lamen, se reclaman. Por eso trato de medir el tiempo en saquitos de té. Me gusta juntar las cajas de los saquitos de té, y pensar en el ceylon, en el early grey y en cuándo me los tomé, con quién, en dos personas en una habitáculo de cinco metros cuadrados, y uno escribiendo en la computadora y el otro viendo la cadena nacional, tuiteando en su tablet; de qué te reís, pregunta, de nada, una boludez dice y un gesto cómplice, de un rato de silencio ecualizado en la tranquilidad. Como un momento de descanso en una línea de construcción, de dos parábolas que se encuentran y se acercan para hacer un trazo más grueso, por un momento, para después seguir más firmes, o intentándolo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/30113769991</link><guid>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/30113769991</guid><pubDate>Fri, 24 Aug 2012 14:29:00 -0400</pubDate></item><item><title>El tubo</title><description>&lt;p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;Al final la santiagueña me pedía que la deje atada, un rato decía, que a ella eso le gustaba. Que después de cojer necesitaba sentirse atada, cinco o diez minutos. Sentía que no se iba a dormir pero que tampoco le daban ganas de irse corriendo, que se le iba a enfriar  mientras ella quedaba atada. Yo me fumaba un pucho y la miraba, le decía lo lindo que tenía el culo siempre, que me costaba mucho tener que frenarme cuando la ponía en bolas, porque ese culo que tenía me desesperaba, era firme y perfecto, redondo. La superficie era amable. Yo le decía que me gustaba mucho su concepto de libertad y la reconstrucción del dolor, porque hacíamos algo de eso, nos dedicábamos a cuestionar el placer y el dolor de lo socialmente apto. Nos gustaba hablarnos de noche, yo le dije que ella era el mix perfecto entre dulzura y perversión, porque podía subirme a un taxi con ella y todos la iban a mirar como si fuera una mina famosa, como si cada tapado fuera de Burberry, pero después en el ascensor me decía, dame manija papi, dame que no aguanto más y me empezaba a morder el brazo, &lt;em&gt;ya sabés cómo es&lt;/em&gt; le recordaba yo, acá las marcas las dejo yo, y aflojaba, me decía que me odiaba pero ya en el piso cuatro empezaba a mojarse, entera, no aguantaba, damela papi me decía, al oído y yo ya me desesperaba, una mano nunca dejaba de estar en su culo.&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;Nos veíamos después de la una de la mañana porque ella trabaja en un restaurant en Puerto Madero, siempre me decía que no soportaba el olor en el pelo que le quedaba, pero no era el de la comida, sino el del yanqui que venía a comer carne, &lt;em&gt;wow&lt;/em&gt; le decían con cada pedazo de bife mientras no terminában de masticar ese pedazo que tenía en la boca y lo enjuagaban con Rutini, y se le ponían los cachetes colorados de puro sajón inmundo y  a la tercer copa empezaban a decirle a ella que la querían cojer, venían por todo, venían por el petróleo, el agua y el vino mezclado con carne molida en esos dientes de primer mundo, en esas combinaciones de ropa muy dudosas y empezaban a jugarle el timing para la propina, una mano que intentaba recorrerle el brazo y ella lidiaba con la sonrisa impune, intacta, no decía nada más que un par de gestos de amabilidad, pero el olor a gringo le quedaba en el pelo, siempre me lo decía, que no lo aguantaba más, que moría de ganas de irse a la mierda, de irse a Brasil y ponerse un hostel, porque ya no es más la posada, ahora es el hostel, de irse y tener un novio brasilero, morenito, con la parrilla intacta y sin muchas pretensiones en sus neuronas que las de cumplir en la cama y desear mucho el sol, y responder rápido a las demandas de la dueña, y que por favor no tenga problemas con la bebida, que no ande santificando a la Casacha. Se quería ir, pero antes se subía al taxi y me venía a visitar, yo la esperaba con un porro armado, dos vasos de Jack Daniels y una lista de cinco vídeos de youtube que teníamos que mirar.&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;em&gt;¿Vamos a comer unas porciones de pizza a Kentutcky? tengo ganas de sentir queso bien grasoso y ensuciarme las manos y abre las 24 horas, dale, vestite y vamos. Decidí que mañana no voy a ir a trabajar, tengo como cinco certificados médicos que me dio mi amigo Nacho, él es residente del Cemic, de traumatología, me dijo que la lumbalgia es perfecta para no ir a trabajar nunca más, que nadie puede dudar de los síntomas, entonces tengo cinco licencias por quince días ahí esperando, y sabés qué, las voy a ir usando a medida que siga sin ganas de dormirme y levantarme. Dale vamos que me quiero comer una fugazzeta rellena y que me desborden los pedazos de grasa saturada y me voy a pedir un agua tónica ¿vos qué querés? ¿estás con hambre? ¿no quedaste con hambre después de todo lo que garchamos?&lt;/em&gt; Después caminamos por Santa Fe, hasta la 9 de Julio, no quiero volver a casa, no me banco estar mucho ahí, bah, no me banco algo, pero no sé qué hacer, hace una semana que estoy en la pura inacción, no muevo, no sé, guita tengo, en este laburo me pagan bien, mi jefe está más o menos domesticado, pero no por mí eh, está así porque está en su batalla por crecer, creo que el papá era visitador médico y él tiene sed, se ve que mucho nesquik no hubo en su casa y la coca cola la compartían mucho en la mesa, entonces el flaco es claro, tiene sus objetivos, está todo el día en una rosca que para mucho más que para sus beneficios no sirve, pero él no me jode, yo no lo jodo y le cumplo y con el tema de las licencias me sé el estatuto de memoria y en la oficina ya tiene a dos con carpeta psiquiátrica, ¿sabés cómo vuela el rivotril ahí? es como conseguir aspirinas, vas y le decis, Martita estoy durmiendo como el culo, no digás más nada nene me dice y abre el cajón y plim, un blister de alplax, yo después para &lt;/span&gt;&lt;span&gt;compensar&lt;/span&gt;&lt;span&gt; me fumo un rato de su drama familiar en Villa Celina o alguno de esos lugares poco cálidos del conurbano, me cuenta del marido gendarme, del hijo que no activa, pero bueno por un blister de alplax le hago de oreja hasta al cana que está parado en la esquina.&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;em&gt;No vidita, no es que quiero que te vayas, por mí quedate, dormí acá, no va a significar nada para mí, me quedo callado porque después de acabar es cuando me puedo poner a pensar. No necesariamente necesitas toda mi atención ¿no? ¿por qué no lo tuiteás a eso? Ponelo, es gracioso.&lt;/em&gt; A esta hora no hay mucha gente pero viste que hay toda una trama de insomnes que están a bien tarde poniendo cosas que no pondrían a otra hora, como enojados, como militando el nihilismo, a mi me encantan, cuando no desbordan me encantan, cuando afilan eso que van a decir me dan hasta calidez, me quedo colgado hasta tarde leyéndolos ¿Qué hacían antes los que no dormían? De vos santiagueña me gusta que te hablo a las tres am y estás despierta, no sé cuándo dormís ¿Cuándo? ¿Dormís desnuda siempre? Yo no puedo, me da frío.&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;Sí, ya sé, hago ruido con los dientes, es como dos azulejos que raspan ¿viste? es medio feo pero a veces me olvido de ponerme la placa, a veces me olvido de eso y me olvido de muchas cosas más, pero me gusta olvidarme, porque no sé a qué prestarle atención, vos santiagueña estás siempre impecable ¿cuándo se te ven los defectos? ¿Te pasás domingos sin lavarte los dientes, con el acolchado caliente de la computadora que estuvo todo el día apoyada viendo películas que te pasaron por dropbox? No sé santiagueña, no tengo ganas, no sé qué tomarme como responsabilidad, sabés que fiero es acostarme a las cuatro de la mañana y sentir cómo te juzgan los amigos que son contadores, ellos la tienen clarísima, saben cuál es su objetivo en la vida: que dé el balance. Sabés qué claro es eso, te despertás toda la vida esperando que la cuentita del debe y el haber dé justito, y listo, no te desesperás por más nada, después pensás todo el día en el departamento, en llegar a juntar cientocuarenta mil dólares para no tener que alquilar, en los invitados para el casamiento, si tanto el cubiero, si después de las doce, si el jacquet me queda bien, el fotógrafo, ah sí, les dice la novia con la voz aflautada, &lt;em&gt;gordo tengo reunión mañana para ver qué fotógrafo consigo&lt;/em&gt; como si estuviera definiendo la frontera entre dos estados. ¿Qué es el amor santiagueña? ¿cuánto dura? a mí a los seis meses se me pincha el ánimo siempre, y empiezo a conectarme más al chat de facebook a ver a quién más puedo corromper ¿Te imaginás toda la vida genitalizando con la misma persona? se me muere el pito acá de sólo pensarlo. Mientras nos subíamos a un taxi yendo a una fiesta, estábamos muy alegres y una amiga nos dijo, se dieron cuenta que somos la generación que sabe que el matrimonio no funciona pero tenemos la angustia constante de no saber qué lo va a reemplazar. Nos quedamos todos callados hasta la fiesta, nos bajó la adrenalina que nos habíamos inventado, así de una, y nos quedamos todos haciendo tiki tiki con la cabeza, pensando, sabiendo que más o menos era así la cosa y que no nos quedaba otra que una eterna resignación, así lánguida, no muy sufrida porque más o menos todos ahí estábamos analizados y super conscientes de lo que sentíamos.&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;Santiagueña atendeme esto, se pusieron de moda dos cosas y tenés que agendarlas, una es decir que volvimos a tener tele porque hace diez años todos la escondimos a la tele para abrazar a la intelectualidad y la segunda es no recibirse, es como el pasito de comedia que hacemos para escaparle a la regularidad, aunque la verdad es que la tele abierta es medio embole, cuando quieren hilar un pensamiento te meten un aviso de algún té descongestionante. Nos quedamos sin momentos televisivos santiagueña ¿o crecimos? yo ahora si pasa algo interesante lo voy a buscar al tubo, porque ahora ni decimos youtube, le decimos el tubo, &lt;em&gt;buscá tal cosa en el tubo &lt;/em&gt;y empezamos la carrera de a ver quién snobea más fuerte, me encanta. Me refugio en cositas, porque son cositas, pero no sé si son menos importantes, pero siguen sin entenderme, no te das cuenta que pusieron avisos antes de los vídeos  no saben que tengo ansiedad, no lo quieren entender.  Volvamos a las manadas Santiagueña, funcionemos como en otra época, pero con electricidad, decidamos quiénes son más aptos y hacemos el jueguito de volver a ser primitivos, pero sabiendo que ya pasamos por toda la histeria del razonamiento. Cazemos la comida, matemos al animal y hagamos fuego para comerlo y el que no sabe se busca un tutorial en en el tubo y después competimos a ver qué manada es más copada. Dale volvamos, yo te hago de padrillo y hago fuerza esas cosas, la ingeniería de la choza se las dejamos a otros. No tuve hijos asique mi esperma no sé si funciona, si vemos que no prende lo hacemos padrillo a otro, no hay drama.&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;¿Vos viste lo que es trabajar de 9 a 18 santiagueña? Te roban media vida eh, te la van choreando todo el tiempo y no digo de hacer la troskeada de hablar de la alienación del trabajo, lo que digo es que la mitad del día se te va en cumplir cosas que no querés hacer porque eso de que uno trabaja de lo que le gusta le pasa al 3 por ciento, el resto camina del colectivo a la oficina como si estuviera en un patíbulo, te das cuenta que te lo roban al tiempo, te lo administran de a poquito y toda la censura del placer termina volviendo en chisme de oficina, entonces todos empiezan a recalcular la miseria del otro, se la barnizan para mostrarla a los ajenos, como acción, como minúscula  Vos te pusiste a pensar santiagueña que cuando te hicieron elegir la carrera tenías diecisiete años, que hacía dos días estabas pidiendole una curita a tu mamá porque te habías cortado, y encima después te toca como formador toda una mole coercitiva que te anda haciendo la transferencia a los ponchazos y como son todos tibios los profesores ¿sabés qué hacen cuando los alumnos no muestran interés? Los retan, los verduguean, claro la más fácil, en vez de preguntarse cómo puede ser que un pibe que entra a educarse lleno de ganas, con mil dudas, pero lleno de ganas sale totalmente expulsado, el deseo desarmado por napalm, y viste como son tibios, pero tan tibios que no tienen canilla, los profesores se la agarran con pibitos que hicieron trescientas sesenta y dos combinaciones de colectivos para llegar a la facultad, claro porque si tienen que ponerse a cuestionar el origen, la instituciones capaz se quedan sin trabajo y tienen que volver a comprar el Gallo Oro, y ya está una vez que le tomaste el gustito a Don David con un poquito de música escandinava de fondo te parece que encontraste la estabilidad y ahí te aferrás.&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;Santiagueña ¿me esuchás? Te dormiste. Bueno te tapo.&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;br/&gt;&lt;br/&gt;&lt;!--[if !supportLineBreakNewLine]--&gt;&lt;br/&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/27640907372</link><guid>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/27640907372</guid><pubDate>Fri, 20 Jul 2012 14:49:00 -0400</pubDate></item><item><title>Cordero de dios</title><description>&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;br/&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;img src="http://media.tumblr.com/tumblr_m4wiu8PFbV1qgehxb.jpg"/&gt;&lt;br/&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br/&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Para comer un cordero primero hay que degollarlo. Lo apoyás en una carretilla de metal, le haces un corte horizontal a la altura de la tráquea y después perforás con el cuchillo. El animal no va  a moverse mucho porque está “maniado” es decir que tiene las dos patas delanteras, “las manos”, y una pata trasera atadas, lo cual impide mucho sus movimientos. Cuando la sangre empieza a caer hacia el piso los perros se acercan a lamerla. Se pelean porque les encanta. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Tenés que esperar unos minutos a que termine el desangrado. Los tendones que tienen las manos sirven para encastrar a la oveja en unos ganchos, a una altura que nos quede cómoda. El animal queda de brazos abiertos y se le hace un corte a la altura del plexo. Así hasta abajo. Hay que tener mucha precisión con el corte, porque si te pasas de presiòn, podés romperle el estómago y todo lo que tiene adentro va a inundar el proceso. Una vez que el corte se logró, hay que ver como caen todos los órganos y los intestinos, y también hay que empujar con las manos a lo que se le complica la salida. Con un balde con agua se enjuaga lo que queda, para maniobrar mejor, además porque la sangre cuando se seca empieza a generar un olor un poco molesto. Después con la parte de los nudillos se empieza a separar el cuero y la lana del resto. Es mi parte preferida, se siente una temperatura agradable en las manos, además de que se va yendo la piel del cuerpo, sin demasiada adherencia, sin hacerse cargo de lo que deja, se va porque la lana vale, se va porque la oveja nació para morir, para darnos de comer, para darnos abrigo. Se va y no exige mucha fuerza. Se despega.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Marcelo quedó colgado de la puerta del acompañante como si fuera un cordero. Quedó con sus brazos extendidos y las piernas adentro de la camioneta. Marcelo quedó colgando y el restó de los que estabamos en la camioneta tardamos en reaccionar. Tardamos porque según las pericias que se hicieron después, la camioneta que nos chocó venía a cientoveinte kilómetros por hora, y no encontraron ninguna frenada previa. Yo fui el único que vi la masa metálica tirándose encima de nosotros. No hubo tiempo ni de pensar que eso era inevitable. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Marcelo colgaba de la camioneta y nosotros adentro estábamos en un sueño perturbado. Muchas veces las películas tienen razón, los eventos importantes tienen una temporalidad distinta. La camioneta dio dos vueltas, no fueron vuelcos, fueron trompos, y en esas dos vueltas la cámara con la que vamos filmando nuestra minúscula película empezó a registrar más lento. Las cosas adentro de la camioneta volaban como en la turbulencia de un avión. Los airbags explotaron y entonces la llamarada que emerge de esas bolsas iluminó con mucha intensidad la escena. Nosotros rebotábamos como pelotas adentro del vehículo. Los brazos intentaban aferrarse todo el tiempo, mientras se sentía en la piel los vidrios que explotaban. Los ruidos te aturden, pero no por el volumen, sino por la cantidad. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Cuando la camioneta frenó tardé muy poco en volver a despertarme, en ver la escena desde el asiento de atrás del acompañante. Marcelo, como ya dije, colgaba de la ventana. Nacho, que era el conductor, estaba acostado sobre el asiento de Marcelo. Juan, que venía sentado al lado mío fue el primero en levantarse, el primero en decir NO, tantas veces como fuera permitido. Fue no, no, no, en loop. Yo estaba catatonico. Podía ver y sentir todo lo que pasaba pero no podía reaccionar. Le dije, Juan, dejame un minuto que me recupero. Un cansancio me aplomaba al asiento. El motor seguía en marcha y hacía un ruido tan insoportable que te hacía sentir todavía en la fuerza centrífuga de las vueltas. Antes del impacto Nacho había puesto uno disco de Cacho Castagna, para hacerse el gracioso, y el disco siguió sonando cuando se frenó todo el movimiento. Saqué el celular para llamar al 911, pensé eso, como en la tele, aunque no sabía si iba a funcionar. Me miré los nudillos y estaban todos con sangre, como si me hubiese peleado. No pude hacer funcionar el teléfono y decidí levantarme. Me cruzaba un dolor que se sentía como un cable de acero que atoraba mi espalda. Bajé lento y con un brazo inmovilizado. Después confirmaron que tenía la clavícula quebrada. Me acerqué a Marcelo y de la cabeza le nacían varios hilos de sangre. Porque la sangre transita en hilos o en chorros. Los tres hilos eran gruesos y le recorrían la cabeza, pasaban por la oreja y goteaban en el piso. Marcelo no contestó a ningún estímulo, ni a las lágrimas, ni a la desesperación con la que le pedíamos para que estuviera vivo. Nos fuimos sentando todos en el cordón, mientras llegaba la ambulancia. Trajeron al tipo que nos chocó, lo sentaron al lado mío, nos empezamos a cruzar las culpas, pero ninguno tuvo energías para nada, bajamos todos la cabeza y apoyamos la frente en las manos, como si estuviéramos en penitencia. Todos sentados mientras los profesionales de los accidentes se encargaban de acomodar todo, de llevarse y separar lo que servía y lo que no servía más. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Cuando el cordero está “carneado” se lo deja a “orear” medio día si es posible. Tiene que ponerse la grasa de un color amarillento. Cuando ya está dispuesto se hace un fuego, uno normal, y con piquillín si es posible, porque es una madera que tiene más llama y se consigue bastante fácil. Luego se agarra un asador, o lo que algunos llaman cruz y se ata al cordero con pequeños pedazos de alambre, se lo fija a los vértices de las dos varas de metal cruzadas y se lo deja tres horas al fuego, del lado de los huesos de las costillas primero y la última media hora del otro lado. Se lo acompaña con una temperatura continua, ni con mucho calor, ni mucho frío, la idea es que la grasa vaya cayendo a través del cuerpo, como si fuera derritiéndose. Se puede armar una salmuera con un poco de ajo agua y sal en una botella, para ir tirándole de a poco. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Cinco años después del accidente nos juntamos en ese asado. Primero comimos las costillas, en silencio, porque es la parte donde más tenés que concentrarte en ensuciarte las manos, en vovlerte primitivo. Algunos fueron con sus novias, que se encargaron de las ensaladas, nosotros nos encargamos de que las charlas no profundicen lo que no había que profundizar. Porque ningùn drama es insuperable. De que el acompañamiento sea en la banalidad, en el transcurso del tiempo, que la monotonìa nos fue separando, distanciando. Cómo si el accidente nos hubiese arrastrado a esquina distantes. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</description><link>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/24141493725</link><guid>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/24141493725</guid><pubDate>Thu, 31 May 2012 15:16:00 -0400</pubDate></item><item><title>Rodolfo</title><description>&lt;p&gt;&lt;img src="http://media.tumblr.com/tumblr_m4hnasvTSr1qgehxb.jpg"/&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Cuántas veces cruzaste el Ecuador Rodolfo?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Rodolfo muriò de un infarto. Rodolfo tenìa ochenta años. Se murió como se muere la gente de esa edad, nada trágico, se desplomó sobre su escritorio, esperándolo quizas, o esperando que pase algo distinto a la rutina senil. Se murió conviviendo con su tercer esposa, con su hija de 18 años, fruto, producto y generador de ese tercer matrimonio. Rodolfo era marino y era mi abuelo. Lo conocì poco, porque él vivía en Buenos Aires y yo en Viedma. Rodolfo estaba en Colegiales y cuando lo iba a visitar me tomaba el subte hasta Olleros y él me pasaba a buscar con su auto. Rodolfo era Capitán de submarinos. Habìa ido a Estados Unidos a aprender, y ahí nació mi papá, que se llama Jorge porque nació en Washington. Rodolfo murió y lo enterraron en Chacarita. El cajón lo llevaron sus hijos y mi hermano y yo, los hombres. Cuando llegamos lo esperaba un compañero de promoción de la Escuela Naval que estuvo a cargo de panegírico, dijo palabras lindas, no dijo nada acartonado. Seis marinos novatos tocaron la trompeta, una melodía solemne, pero con poca pretensión. Rodolfo se había “alejado de la fuerza” hacía un buen tiempo ya. Con el ruido de las trompetas me aflojè, lloramos todos. Llorò papá, pero con anteojos negros. Lloraron sus hermanos, pero lo hicieron abiertamente, porque el tiempo demostró que a ellos les iba a costar despegarse de la figura paterna. Era el clima de homenaje militar como en las peliculas, pero a bajo costo. Se iba un marino, lo enterraron con el traje y las insignias. Rodolfo de mi abuela, su primer matrimonio, se escapó. Esperó a que se case su hija y cuando terminó la fiesta aguantó un día más, le dijo a mi papá que iba a estacionar el auto y se fue, no volvió. Rodolfo se fue a vivir al sur. Rodolfo se fue del sur y sin avisar y se volvió a escapar pero esta vez de su segunda mujer, no le dijo nada y se fue porque estaba por tener una hija, a los 65 años, con la que sería su tercer mujer.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Por que te vas Rodolfo? nunca avisas. Te espera el submarino Rodolfo y no vas avisar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una fuga no se planifica, eso es mentira, eso pasa en la cárcel. Un día no aguantás más esa escena, no aguantás más la presión en el hipotalamo e instintivamente te vas. Agarrás las cosas y empezás a correr, no mirás atrás. Nunca se sabe bien de que escapás, ni tampoco adónde vas. Es un futuro incierto que se escapa de un presente incierto, incomodo, irresoluble, lleno de ies.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Rodolfo tenìa la sensación de que siempre estaba en un lugar perdiendose lo que pasaba en otro, en uno que asumía mejor. Es algo que a muchos nos pasa. Que no nos deja descansar, porque es la idea de una estabilidad incómoda, improductiva. Rodolfo se murió y dejó unos cuentos. Escribía bastante feo, pero era curioso. Observaba, no se casaba con su primer pensamiento nunca. Miraba algo, lo dejaba descansar y despuès lo volvía a ver. Rodolfo miró mucho el mar y después se cansó. Miró mucho las lanas de las ovejas apiladas en el campo y después se cansó. Miró su escritorio, le dolió el pecho y después ya no miró más nada. Y acá estamos, homenajeando al futuro, con el legado tibio de los errores pasados.&lt;/p&gt;</description><link>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/23618059608</link><guid>http://emancipateyourselves.tumblr.com/post/23618059608</guid><pubDate>Wed, 23 May 2012 14:28:00 -0400</pubDate></item></channel></rss>
